Con Khanimambo conseguimos hacer más felices a algunos niños (actualmente 197), Intentamos influir en el mayor número de futuros posibles, pero sobretodo, les regalaremos una segunda oportunidad. No les sacamos de su entorno, sino que nos metemos en él. Les asistimos en sus necesidades escolares, médicas, nutritivas, familiares y personales.

Intentamos ir más allá de lo puramente material. Cremos que tiene la misma importancia darles una educación, como enseñarles unos valores. Los niños son el futuro. En los países pobres no sólo hacen falta conocimientos de asignaturas básicas para salir del analfabetismo en el que viven, sino también ciertos valores morales que les permitan renunciar a la idea de robar, maltratar, ser violento, poco comprometido.. valores con los que han crecido por la poca educación que recibieron sus padres.

Trabajar cerca de ellos es nuestro método. Confiamos en el trabajo directo. No se trata sólo de enseñarles algo, sino de ayudarles a cambiar, de mirarles con respeto y empezar con ellos, su tarea de por vida: la construcción de un futuro mejor, de una vida digna.